martes, 9 de enero de 2018

El sabio Salomón y su abubilla. Upupa epops. Embalse de Santillana, Colmenar Viejo, Madrid. 27-5-2017

http://natusfera.gbif.es/observations/31868
Habló a un rey sobre una reina, dice la leyenda. Una abubilla contó al Rey Salomón que una dama etíope vendría a visitarle y le traería oro y riquezas y algo que él no conocía: la madera de sándalo. El sabio Salomón de trono de marfil que poseía flotas de barcos y cientos de caballos ordenaría que, de aquel árbol perfumado, se hicieran arpas y flautas. ¿Y qué más? Preguntó Salomón a esta avecilla que gusta de lugares soleados. ¡Qué paradoja! le diría divertida levantando las plumas de su cresta, que esa Reina venga a conocer tu gran sabiduría que será escrita en el libro sagrado y sin embargo, yo que te lo cuento todo, seré sólo una abubilla.
TextoColaboración. Maribel Orgaz 

viernes, 5 de enero de 2018

En el juncal encantado. Gallineta común (Gallinula chloropus)


Es muy abundante en casi cualquier lugar que haya agua, dicen los expertos. Algo así como el gorrión de los humedales y como él, con el mismo espíritu de adaptación. A cualquier comida, a los carrizales o los riachuelos. Todo le viene bien, con todo se conforma. Al viejo Brueghel le debían gustar las felices gallinetas de agua y las incluyó en su pintura de un bosque encantado en el que las alegres diosas, los peces plateados y los hombres apacibles gozan de la Tierra en serena armonía. (La Abundancia y los Cuatro Elementos. Jan Brueghel el Viejo, Museo del Prado). 
TextoColaboración. Maribel Orgaz 

lunes, 1 de enero de 2018

Ni un rey en toda su gloria. Lirio español (Iris xiphium). Río Estena-Extremadura 2-6-2016

http://natusfera.gbif.es/observations/32194
Ni un rey en toda su gloria, dice el texto sagrado, se vistió de manera tan hermosa como los lirios del campo. Así que los reyes buscaron de inmediato aquella flor para apropiársela. Llenaron sus túnicas de flor lis, en sus coronaciones las aves les traían ramilletes en sus picos, las tejieron en oro sobre fondos azules, se esculpieron en las columnas de sus palacios y las cargaron de significados que ellos quería para sí: lealtad,  pureza, nobleza. Ve ahora a encontrarlas en nuestros campos con la mirada limpia de toda  ambición. Contempla su valiente belleza que apenas soportará el rigor del verano y sin embargo, no guarda para sí una sola posibilidad, se abre a la efímera dicha de la primavera como nosotros deberíamos hacer porque acaso no se trata tan solo de eso, del corazón que no duda en florecer.
TextoColaboración. Maribel Orgaz