miércoles, 30 de agosto de 2017

Una razón como un pájaro. Petirrojo (Erithacus rubecula). Manzanares el Real. 16-7-2017


Todos los días un anciano trocea el pan que le ha sobrado del día anterior y camina hacia el embalse de Santillana. Antes del repecho del camino, un petirrojo le está esperando. Puedes ver cómo se cruza de un lado a otro hasta que le ve llegar. En una piedra que estaba casualmente allí deja las migas y se sienta al lado a verle comer. Ni el anciano ni el petirrojo pueden evitar que los oportunistas carboneros vengan también a desayunar pero ningún carbonero espera al anciano como hace el petirrojo. "Ese pájaro es la razón por la que salgo cada día de casa", cuenta siempre con una sonrisa mirando a su pequeño amigo.
TextoColaboración. Maribel Orgaz

De aire blando y bosques viejos..Trepador azul (Sitta europaea). Casa de campo, Madrid. 15-7-2017

http://natusfera.gbif.es/observations/31001
Si al volver al nido, la avellana no cabe por el agujero, es capaz de partirla, tirar la cáscara y meter el fruto. Eso cuentan los entusiastas de este ave. O que, si el agujero del nido es demasiado grande, es capaz de hacer de albañil: recoge barro y achica el hueco. No tiene cuello, es verdad, pero qué patas y qué pico. Así que, nada le arredra. Para lo único, si es que puede reprochársele algo, que es algo más exquisito es el lugar del domicilio. Bosques sí, pero a ser posible de árboles con tiempo y algo de humedad… porque ¿quién prefiere habitar pinares ralos y resecos? Así que, le gusta mucho más Portugal que España, en donde el Atlántico besa el aire hasta ablandarlo.

TextoColaboración. Maribel Orgaz

Conocedores de la felicidad. Escaramujo - Rosa mosqueta (Rosa eglanteria). Embalse de Guadalix, Madrid. 14-5-2017




Sin penitencias ni pecado, ni Infierno, Purgatorio o Limbo. Directa al Cielo. Sin dudarlo. Y por el camino, inspirar belleza. Así debería ser para nosotros la vida, erguidos de orgullo desde nuestro primer brote. Airosos y alegres, conocedores de la felicidad acogidos por las nubes como esta rosa silvestre mientras a nuestro alrededor, los campos resplandecen. 

TextoColaboración. Maribel Orgaz

domingo, 27 de agosto de 2017

Volcanes lejanos. Paloma Torcaz (Columba palumbus). Puente nuevo Talamanca del Jarama, Madrid. 25-8-2017




Miras a lo alto y allí están, como gallina en palo, bien juntas sin necesidad porque tienen de sobra cable y espacio. Qué estarán haciendo allí si no son cazadoras, no tienen que planear en lo altísimo para localizar una presa. Ven la luz ultra violeta que nosotros no podemos ver y dotadas de un oído excepcional, las palomas captan el ruido del volcán antes de su erupción, las tormentas lejanas, los vientos débiles soplando. Quizá, entre los cables y el hierro, en las torretas y postes; ellas escuchan sonidos nuevos. Se juntan sobre esas formas incomprensibles de fealdad a descansar unas horas, deleitándose con las notas de una brisa juguetona, escuchando un paisaje metálico con el regocijo inmenso de quien puede disfrutar de un arpa de viento de tamaño colosal. 
TextoColaboración. Maribel Orgaz

Un ave del Viejo Mundo. Tarabilla (Saxicola torquatus). Embalse de Guadalix, Madrid. 18-10-2016


Antes de que la menta de los prados florezca, llega la tarabilla a tierras eslavas. Ni a la menta ni a esta avecilla les gusta el frío, así que ambas se aseguran antes de ser vistas que las temperaturas sean de bien entrada la primavera. Los ingleses, sin la dureza del clima ruso, llaman a este pájaro golpe de piedra porque su canto les recuerda un chasquido y en Kuwait, se le tiene por un pájaro invernal. Los cataríes son afortunados, pueden disfrutar en sus cielos de hasta cuatro variedades de tarabillas: dos siberianas, una bizantina y una europea. Desde África, precisan, también tenemos nuestra propia tarabilla que como el zorzal y otras aves provienen de vuestro Viejo Mundo.  
TextoColaboración. Maribel Orgaz

A Suecia sin Blablacar. Mosquitero musical (Phylloscopus trochilus). Embalse de Guadalix, Madrid. 25-8-2017




Sin equipaje, sin GPS, sin recargar combustible y sin mochila a la espalda. Levantas el vuelo y te pones en ruta. Viento en al aire y pájaros en la cabeza. Y en diez días te vas de Murcia a Suecia y en la voladura de 2.400 km pierdes 0,4gr. de peso. Que el hombre se devane los sesos haciendo números en apretar más asientos en aviones, en quitarle espacio a las maletas de cabina, en ahorrar combustible. Una criatura de apenas el peso de un caramelo alberga dentro de sí el canto, la decisión de irse y la alegría de regresar. Que esta sencillez no nos deje mudos de asombro sólo se explica porque, criaturas de plomo, olvidamos demasiado a menudo, atascados en nuestras torpezas, levantar la cabeza y despedirles cuando comienzan su migración: buen viaje, os esperamos con ilusión, tenemos tanto que aprender de vosotros. [Según SEO/BirdLife: un ejemplar de mosquitero musical fue anillado en Isla Grosa de Murcia en Mayo de 2017 y diez días después recuperado en Suecia. Su peso bajó de 8.9gr a 8.5gr). 
TextoColaboración. Maribel Orgaz

Renegar del hielo. Jilguero en Cardo (Carduelis carduelis). Embalse de Guadalix, Madrid. 25-8-2017



Le gusta el calor dicen los expertos y España, añades cuando compruebas el abundante censo de este ave; y eso se propuso cuando emprendió vuelo desde su origen, el Himalaya atravesando el estrecho de Bering hacia el continente americano y desde aquí a Europa: vivir a una temperatura amable con la vida, renegar del hielo. Los jilgueros se lanzaron con determinación a sobrevolar Bering; el mismo viaje que dicen, hicieron algunos hombres de continente a continente. Aquellos escasos humanos se aventuraron, como este pájaro, en un infierno helado con un objetivo que aún desconocemos. Un ave del cerebro de una avellana fue capaz de conformarse con hallar un lugar a temperatura de vida y cantar en él, la dicha de los días; pero sus compañeros en la Tierra, los hechos a semejanza de Dios, continúan, sin que sepamos el motivo, sobreviviendo en tierras yermas a temperaturas bajo cero y un sol que medio año se esconde. Este jilguero en cardo, carduelis carduelis no perdió su rumbo y  su meta. Y aquí está, en el dorado agosto español, deleitándose –entre trino y trino- con las semillas de un cardo, su manjar predilecto en estas ardientes tierras. TextoColaboración. Maribel Orgaz

La perfección marfileña. Cardo salvaje (Dipsacus fullonum). Embalse de Guadalix. 25-8-2017




Su cuerpo como claro marfil cubierto de zafiros, dice el Cantar de los Cantares de la piel de la Amada cuando el Esposo la contempla. Este cardo salvaje, Dipsacus fullonum, es llamado también en algunas zonas baño de Venus o Afrodita agachada. Ve ahora y busca esas viejas estatuas para comprobar su forma de óvalo, su color; el mismo de esta planta cuando ya ha sido atravesada por el verano. Así que alguien, hace más de 2.000 años se detuvo maravillado ante este cardo salvaje y pensó en su Amada; aquella cuya piel irradiaba, como una diosa antigua, esta exacta perfección marfileña. 
TextoColaboración.  Maribel Orgaz.

sábado, 26 de agosto de 2017

El corzo o la hermosura (Capreolus capreolus). Puente nuevo Talamanca del Jarama. 25-8-2017





Ahí lo tienes, abres el libro sagrado, la Santa Biblia, y corren gacelas y corzos. Pastorean en los cantares entre esposos; saltan dichosos entre los salmos evocando la elegancia y la ligereza, la abundancia de pastos y la hierba hasta el morro. Igual que en estas fotografías. En hebreo, corzo es hermosura y sin embargo, en otras lenguas, apenas le nombraron por su tamaño: corto, corzo. Aunque quizá quien mejor le entiende son algunos estudiosos de los topónimos: Corzo daría nombre, según ellos, a todos los municipios que comienzan por Alco. Así, Alco, el corzo, según la mitología griega, es hijo de Astreo, un titán, un gigante, un dios de las estrellas.