domingo, 23 de julio de 2017

Sopa de frutos del bosque. Rosa Mosqueta (Rosa eglanteria). Guadalix de la sierra. 15-9-2016


La belleza de la rosa inspira nuestro canto a este mundo efímero, sus frutos fueron alimento para los niños ingleses que las recogían de los campos para que sus madres les hicieran infusiones de vitamina C con las que combatir la escasez durante la II Guerra Mundial. Ingrediente para la sopa de frutos del bosque de los suecos, mermelada para estómagos gourmet, crema para dar luz a la piel y jardín lleno de vida, al que vendrán golosos los mirlos, las tórtolas, los petirrojos invernantes o los desenvueltos gorriones para alimentarse durante los rigurosos inviernos. Esplendoroso fruto de la Rosa Mosqueta. 
Texto de colaboración. Maribel Orgaz.

FOTCIENCIA14



Prados y flores. Heliotauro de cuello rojo (Eliotaurus ruficollis). Manzanares el Real. 12-6-2016


Le gustan los prados y las flores, dicen los entomólogos. ¿Y a quién no? Te puedes preguntar. Posado en un mundo de color, al sol del verano y mecido en una flor fresca y espléndida. A Dios le gustan los insectos, puedes pensar al verle posado porque este toro del sol, como otras miles de especies llenan la Tierra en una diversidad tal que te deja sin aliento. Y sin embargo, hay que reconocer, que esos millones de escarabajos, de moscas, de laboriosos seres pequeños no han impedido jamás que, por ejemplo, las flores moradas de la escabiosa –de las que se sirven golosamente- estén en peligro de desaparición. Como de ninguna otra especie, más grande o más pequeña con la que conviven. Una lección de vida, queridos congéneres humanos, contenida humildemente en apenas dos centímetros de la que admirarse cada verano. 
Texto de colaboración. Maribel Orgaz.

FOTCIENCIA14

El sabor amargo del ardiente verano. Chinche rayada (Graphosoma lineatum). Manzanares el Real. 1-6-2016


La chinche rallada parece tener una cierta predilección por los jugos vegetales de la flor de la Cañabeja y es frecuente encontrarla posada en ella, en las tardes ardientes de verano. La airosa Cañabeja que a veces se confunde con el hinojuelo, ha sido utilizada durante siglos por los campesinos de Castilla para tintar de amarillo sus paños y Ulises, el viajero, según relata el escritor Álvaro Cunqueiro, saboreó un tallo de Cañabeja que a pesar de estar verde, le supo agria, antes de decidirse a tocar la puerta de Alicia, la hermosa habitante de la isla griega de Paros. Con el regusto amargo entre los labios, el errante Ulises la sedujo recitando versos clásicos. 
TextoColaboración. Maribel Orgaz.

FOTCIENCIA14

jueves, 13 de julio de 2017

Estoy bien. Milano negro (Milvus migrans). Embalse de Santillana, Madrid. 8-7-2017.





Decimos milano negro y así olvidamos que a este ave le va bien porque se atiene a su nombre: milvus migrans. Es cierto, un milano pero milano migrante. Su gran cualidad, que todo le viene bien. Y le viene bien aquí, en España y en Australia o en Asia. Si hay carreteras, ha aprendido que siguiéndolas encontrará a los que, incapaces de adaptarse a estos tiempos se empeñan tercos en continuar su camino de siempre: haya campo o carretera, ellos avanzan y se encomiendan a la suerte. Un migrante sabe que sólo en aceptar lo que haya en su destino, podrá ser él mismo entre distintos. Así que, rapaz siempre, milano siempre, caza o aprovecha restos. Un lagarto atropellado, un ratón despistado. Cuando este grupo de jóvenes se despida entre sí, para buscar cada uno su propio territorio dirá a los otros: estoy bien, son los tiempos, hay que saber adaptarse. 
TextoColaboración. Maribel Orgaz

miércoles, 12 de julio de 2017

La salvaje belleza alada. Garza real (Ardea cinerea). Embalse de Santillana, Manzanares del Real, Madrid. 10-7-2017.



Desde Amsterdam nos llegan noticias: las garzas han decidido quedarse. Un ave de casi un metro de alzada habita orgullosa una ciudad atestada: comen de los puestos callejeros, se suben a los tejados y espían a los vecinos por los cristales porque ya se sabe, ningún protestante del Norte tiene nada que ocultar poniendo cortinas a sus ventanales. Se acicalan y duermen encima de un contenedor, sobre un coche aparcado o en la esquina de un balcón. Bueno, parecen admitir, estos son los nuevos tiempos: conviviremos con vosotros, saldremos cada día a encontrarnos con vuestros niños para que puedan admirar nuestra salvaje belleza alada.

Llenarnos de un nuevo canto. Zarcero común (Hippolais polyglotta). Embalse de Guadalix, Madrid. 7-7-2017.

http://natusfera.gbif.es/observations/31756
Es capaz de imitar los cantos de las otras aves y por eso, en latín se le denomina polyglotta. Puede empezar como el piar de un gorrión o los chillidos de un mirlo y acabar improvisando una melodía con el canto de otras aves que haya escuchado. Quizá porque le guste imaginarse ser otro pájaro y su voz intenta copiar lo que, en realidad, no es. Quién puede reprocharle esta afición. Acaso no compartimos un mismo anhelo: hay días que nos gustaría ser cualquier otra cosa, rey o pastor, minero o médico, más valientes o más altos... llenarnos de la posibilidad de un nuevo canto.
TextoColaboración. Maribel Orgaz  

Disfrutando del oro de los días. Lagarto ocelado (Timon lepidus). Embalse de Santillana, Madrid. 10-7-2017



Eran tiempos revueltos. La India chocaba con Asia y en Sudamérica aparecían las praderas. Habían pasado diecisiete millones de años y el Mioceno en todo su esplendor. Cuando aún le quedaban seis, los mares estaban repletos de ballenas y focas;  la espesura de rinocerontes y caballos. Y al sol disfrutando del oro de los días, ya estaba allí, el lagarto ocelado. A su lado, aún monos felices andábamos dando brincos sin hipotecas ni comida basura. Mientras, esta criatura hermosa y antigua se cuidaba, si era joven, de cruzarse con los gatos aunque de adulto, con ese aspecto imponente y su más de medio metro de largo, no eran capaces ni en el Mioceno ni ahora de maullarle. 

TextoColaboración. Maribel Orgaz

martes, 11 de julio de 2017

Aligerar, empequeñecer. Garceta común (Egretta garzetta). Embalse Santillana, Manzanares del Real, Madrid. 10-7-2017

http://natusfera.gbif.es/observations/31120

Cuesta creerlo. Esta garceta es un dinosaurio transformado. De lo grande a lo pequeño, de lo pesado a lo ligero. Algo, sin embargo pervive aún en ella de un pasado de hace más de doscientos millones de años. Los dinosaurios se deslizaron y saltaron de los árboles y el resultado fue convertirse en pájaro porque para cambiar de destino hay que abandonar lo que uno es, dejar atrás escamas y pelo, crear huesos nuevos. Olvidar la gran bestia que se fue en un tiempo ya desvanecido.
TextoColaboración. Maribel Orgaz